Probablemente se crea que se han aprendido las lecciones del pasado. Pero la autentica realidad es que siempre existe algún producto financiero, activo, empresa o objetos que puedan ser de similares características que han atraído a los inversores de manera hipnotizarte. Probablemente el estudio de las burbujas financieras pueda ser el campo más curioso de ver. No por ello cabe menospreciar lo que se pensaba en aquel momento pues, en prácticamente todas las burbujas tienen una pequeña parte de verdad en toda la historia. A toro pasado siempre todo está muy claro, sin embargo, eso no quiere decir que cabe tener una visión crítica respecto de todos los “nuevos paradigmas” pues, precisamente por la fe ciega, el exceso de confianza y el sesgo psicológico del afecto, los inversores podían llegar a pagar cantidades astronómicas sin ningún tipo de lógica por ellos. Por ello vamos a intentar explicar un poco las burbujas financieras desde un punto de vista histórico, para que así el lector pueda ser consciente de ciertos riesgos en los que incurre. Con ello lo que quiero decir es que, aunque las burbujas son difíciles de predecir, si que todas ellas tienen unas características particulares que por lo menos, podremos sopesar que riesgo estamos asumiendo en la participación de una de ellas. Pues en ningún caso voy a recomendar quedarse ajeno a dichas burbujas pero es muy importante comprender la gestión de los riesgos dentro de una cartera y que exposición nos podemos permitir. Vamos que si se puede hay que participar, en otro apartado ya veremos cómo. Por ahora intentemos aprender de la historia y como mínimo tener una visión consciente en la materia. Veamos la primera y más curiosa.
La tulipomania.
Dado que se trata de la primera burbuja moderna y documentada de la historia. Pongámonos en contexto para tener una mejor comprensión de lo que sucedió.
Para finales del siglo XVI y principios del siglo XVII Holanda empezaba a ser un país por si mismo, el auge del mercantilismo y el comercio había traído un renacer a Europa. Las ciudades comerciantes de Italia empezaban a pasar el relevo a una Europa protestante como potencia hegemónica permitió que la ciudad de Ámsterdam se convirtiera en uno de los puertos más importante de Europa, posición que aun en la actualidad se mantiene. Dada esa tradición mercantilista y comerciante, en 1602 se funda la bolsa de Ámsterdam. Creada por la necesidad de financiar la compañía Holandesa de las Indias Orientales a través de los bonos y las acciones. La empresa iba a tener el monopolio del comercio con las colonias Holandesas. Así apareció la primera plaza organizada. Ante estos acontecimientos aparece una nueva clase dominante en la economía, la Burguesía. Igual que anteriormente eran las instituciones de carácter feudal las que tenían el control de las riquezas, los burgueses empezaban a mostrar la ostentación de sus riquezas, de la misma manera que en la actualidad compran islas, tienen coches de lujo, yates, etc. En la Holanda de principios de siglo XVI la decoración de los jardines era de principal importancia, de hecho la burguesía llevaba en sus ropajes flores para decoración para mostrar sus riquezas. Eran portadas como las joyas. Ante este escenario aquellas flores que fueran más exóticas eran las más codiciadas. El imperio a través de su comercio con Constantinopla y Asia introduce los bulbos de tulipán exóticos en el mercado. La burguesía pronto los incorporara en la flora de sus jardines como muestra de clase social. En 1610 el parlamento de las Provincias intenta prohibir el comercio de futuros en la bolsa de Ámsterdam sin éxito. Para 1933, el bulbo de las especie Semper Augustus se dispara de precio. Pues existían muy poca variedad de esta. Motivo por el cual los inversores se descontrolaron. Ese mismo año, se extiende una plaga que acaba con el 12% de la población. Ante tal evento, el precio del bulbo se dispara. Actualmente se conservan actas en los que se referencian los intercambios. Tengamos en cuenta que el salario de una familia en Ámsterdam era de 250 florines anuales. Para que nos hagamos una idea a principios de 1637 se pagaba por el bulbo más exótico, 4200 florines siendo más de 16 veces el ingreso medio de una familia Holandesa. Se llegaron a intercambiar un molino por un bulbo de variedad exótica o inclusive una fábrica de cerveza. Pero de la variedad Semper Augustus se conoce la más asombrosa. Se llegó a intercambiar por una de las propiedades más caras de la ciudad. La locura estaba desatada. Finalmente la burbuja estalló y el mercado de futuro de los bulbos de tulipán ya no se recuperó.
En el siguiente siglo, Inglaterra se encuentra endeudada y necesita una manera nueva de financiarse ya que la emisión de deuda ya no era capaz de soportar los déficits a consecuencia de las guerras. La expansión colonial era imparable, e de igual modo que en Holanda se funda la compañía de las Indias Orientales, en Inglaterra se fundó “The South Sea Company”, La compañía de los Mares del Sur, la cual ostentaría el monopolio del comercio con Centro y Sur América. Fue fundada en 1711 y tuvo unos inicios convulsos pues dichos territorios estaban controlados por España, por otro lado probablemente su principal actividad fue el comercio de esclavos dadas las sucesiones de guerras que se produjeron en aquellos años. Finalmente en 1719 Inglaterra derrota a España. Su lanzamiento al mercado resultó ser peculiar ya que en primer lugar se canjeó la deuda pública por acciones de la empresa realizando una OPV con la promesa de pagar un 6% en dividendos. Un año después las acciones subían de 100 libras a 1000 multiplicándose por diez en apenas unos meses. La burbuja atrapó a gente de la más ilustre de la época en el reino unido, pues el propio Isaac Newtown se dejó llevar por dicha manía, de este periodo se le atribuye la famosa frase que ha podido encontrar antes del título del capítulo, pero vale la pena recordarlo, puedo calcular la órbita de los astros pero no puedo calcular hasta que punto nos podemos dejar llevar por la estupidez humana.
Del mismo modo, en Francia también se desarrollo una manía especulativa con una empresa similar. Una sociedad anónima gozaba del monopolio de las colonias del Imperio. En este caso de las colonias francesas de América del Norte y las de las Indias Orientales. Jhon Law, la persona que ideó su creación ya realizó un primer intento en Escocia, para después encontrar éxito en Francia. En 1916 convence al Estado y se crea la “Banque Générale Privée” la cual tuvo la función de desarrollar un sistema monetario fiduciario. En 1918 se consiguió la categoría Real, y adquirió el control del comercio del tabaco con áfrica. Posteriormente en 1919 salió a bolsa la Compañía del Misisipi a fin de aumentar el capital de la sociedad y financiarse. A principios de 1920 consiguió la emisión de la moneda papel. Para finales de 1920 la locura estaba desatada con una cotización que se había incrementado en 1900%. Para cuando los inversores quisieron transformar las acciones en moneda, se produjo una expansión de la masa monetaria la cual provocó inflación y se tuvo que devaluar el valor de la acción. Los inversores decidieron despedir a Law que huyó a Venecia, mientras que las acciones habían vuelto al punto de partida.